Todavía hoy puede hablarse de tres tipos de redes: de telefonía, de datos y de distribución de televisión. Y digo todavía hoy porque estos tres tipos de redes tienden a fundirse y cada vez será más difícil diferenciarlas. En cualquier caso, nosotros nos limitaremos a las redes de datos, en cuanto constituyen la base de la telemática.
Es indudable que el fenómeno no es nuevo: la combinación de telecomunicaciones e informática surge desde los primeros momentos. Lo que ha ocurrido en nuestros días es una especie de boom alrededor de las redes, y más en concreto, alrededor de Internet. Aspectos relacionados con la telemática, que hasta hace poco tiempo encontrábamos en las revistas especializadas (en relación a su hipotético uso en educación debíamos acudir a las revistas de tecnología educativa), hoy es habitual encontrarlos en las publicaciones de divulgación general. Internet que surge de redes dedicadas a la investigación de tipo militar y, sobre todo, académica se ha convertido en un fenómeno social: Los ciudadanos parece que deben conectarse a Internet si quieren sentirse verdaderamente integrados en la cultura de este final de siglo, comienza a ser habitual que la gente navegue por el ciberespacio, por un mundo mágico de información, etc... Además de las informaciones académicas y de investigación, en estos momentos podemos encontrar información comercial, de entretenimiento y ocio, etc...
En nuestro ámbito también ha creado ciertas expectativas y al parecer las redes van a solucionar algunos de los graves problemas que tiene planteados la formación. Sea como fuera, la educación parece ser uno de los campos privilegiados de explotación de sus posibilidades comunicativas.
Pero ¿Qué ha cambiado en el mundo de las telecomunicaciones estos últimos meses respecto a los procesos de enseñanza-aprendizaje? Conviene decir de
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